Los photobooths están de vuelta y, entre nostalgia, flashes y fotos impresas, vuelven a convertirse en uno de esos planes que no podemos dejar fuera.
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Tenemos miles de fotos en la galería de nuestros celulares, pero aparentemente eso ya no es suficiente
Entre cámaras digitales, fotos borrosas y el regreso de todo aquello que se siente un poco más vintage, los photobooths vuelven a estar en boca de todos.
Sí, entrar a una cabina, posar frente a una cámara y esperar a que salga una pequeña tira de nuevos recuerdos vuelve a ser cool.
Lo que por años asociamos con la infancia de nuestros padres, películas de los 2000 o fotos guardadas en alguna cartera, hoy regresa transformado en toda una experiencia. Y en la Ciudad de México, The Frame llega para sumarse a esta nueva obsesión por volver a imprimir nuestros recuerdos.
Una foto fuera del carrete
Ubicado en Tabasco 151 y justo en el interior de Casa Julieta, uno de los nuevos espacios de wellness y lifestyle de la Roma Norte, se encuentra The Frame, un photobooth que recupera la experiencia de entrar a una cabina y minutos después salir con un recuerdo en tus manos.

Foto vía: @theframe__mx
La idea es sencilla: entrar, posar y dejar que la cabina haga el resto.
Con amigas, en pareja o incluso sola, The Frame convierte la simple acción de tomarte una foto en toda una experiencia.
Y quizá ahí está el encanto. No necesitas un evento especial ni una gran ocasión para querer recordar ese día; basta con entrar a la cabina y decidir qué cara poner cuando empiece la cuenta regresiva.
Queremos volver a lo vintage
Estamos acostumbrados a tomar una foto, verla durante algunos segundos y dejarla perderse entre otras miles dentro de la galería. Incluso cuando queremos conseguir “la foto”, podemos repetirla una, diez, veinte o las veces necesarias hasta que nos guste.
Foto vía: Pintrest
Sin embargo, con un photobooth, la dinámica cambia.
Hay una cuenta regresiva, unos cuantos segundos para decidir la cara que pondrás y un click que no espera a que estés completamente lista. Parte de la magia está justo en eso: las fotos no son perfectas, son reales.

Al final lo que importa es tener ese recuerdo en tus manos, una tira de fotos que puede terminar pegada en el espejo, dentro de la funda del celular o incluso en la cartera de alguien.
¿Por qué regresaron los photobooths?
El pasado y la idea de lo vintage llevan infiltrándose en prácticamente todo lo que nos rodea y lo que consumimos. Desde el regreso de las cámaras digitales y los audífonos de cable hasta la fascinación por la estética que se inspira en las décadas pasadas.
Y los photobooths encajan perfectamente en ese regreso.


En un momento en el que casi cualquier foto puede editarse, repetirse o borrarse en cuestión de segundos, una cabina de fotos propone justo lo contrario: menos perfección y más espontaneidad.
En lo personal, creo que hay algo especial en esperar el resultado. No verlo inmediatamente en la pantalla, sino recibir una tira de fotos física que va más allá de la Insta Story perfecta o una foto más en nuestra galería.

Foto vía: @theframe__mx
Tal vez por eso los photobooths vuelven a sentirse nuevos, incluso cuando realmente nosotros somos los nuevos.
Say Cheese!
Entre tantos recuerdos que viven únicamente en nuestros celulares, volver a imprimir una foto tiene algo especial.
The Frame recupera una experiencia que parecía haberse quedado en otra época y la convierte nuevamente en una excusa para salir de casa. Porque podemos tener miles de fotos en la galería, pero hay algunas que simplemente merecen un formato especial.
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