John Galliano en el MET: ¿la redención definitiva de un genio?
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John Galliano en el MET: ¿la redención definitiva de un genio?

POR Mar Macchia agosto 3, 2026

El viernes pasado, el Metropolitan Museum of Art de Nueva York confirmó lo que la industria llevaba meses especulando: la exposición de primavera 2027 del Costume Institute y la temática de la MET Gala 2027 estarán dedicada por completo al diseñador John Galliano.

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La muestra, titulada “John Galliano: Horizons”, abrirá el 9 de mayo de 2027.

Un honor que no se gana fácilmente

Que el MET reserve sus salas para un diseñador que sigue activo no es un gesto menor. Antes de Galliano, solo dos nombres habían cruzado esa línea, y ambos representan momentos clave en la historia de la moda: Saint Laurent, el hombre que llevó el prêt-à-porter al templo del arte, y Kawakubo, la diseñadora que desarmó por completo la idea de qué debía ser una prenda.

Colocar a John Galliano en esa misma conversación dice algo sobre cómo el museo entiende su legado: no como un capítulo cerrado, sino como una fuerza que sigue moldeando el lenguaje visual de la moda contemporánea.

Foto vía: Pinterest

La exposición recorrerá las cuatro décadas de carrera del diseñador, desde su colección de graduación en Central Saint Martins en 1984 hasta su trabajo actual en Maison Margiela, pasando por sus años en Givenchy y, sobre todo, en Christian Dior, donde construyó algunas de las puestas en escena más ambiciosas que se han visto en una pasarela. El propio museo, según el comunicado, no busca ofrecer un relato lineal de caída y redención, sino examinar cómo se cruzan el logro artístico, la responsabilidad ética y el reconocimiento institucional.

John Galliano el disruptor que reescribió las reglas del espectáculo

Para entender por qué el MET apostó por John Galliano hay que volver a los años 90 y 2000, cuando sus desfiles dejaron de ser presentaciones de ropa para convertirse en narrativas completas. Modelos convertidas en náufragas, en princesas rusas exiliadas, en criaturas salidas de un sueño febril: Galliano trataba cada colección como una obra de teatro, con vestuario, escenografía y personajes.

Esa manera de entender la moda como relato, y no solo como producto, es, en gran parte, lo que hoy hace que marcas y diseñadores jóvenes sigan viéndolo como referente. Mucho de lo que ahora llamamos «moda conceptual» tiene una línea directa a los archivos de Galliano.

Foto vía: Pinterest

Pero la historia de Galliano no se puede contar sin su quiebre más doloroso. En 2011, un video lo mostró haciendo comentarios antisemitas y racistas en un bar de París, lo que derivó en su despido inmediato de Dior y de su propia marca. El diseñador reconoció después que atravesaba una crisis severa de alcoholismo y adicción, y ha hablado públicamente de su proceso de recuperación en los años siguientes.

En 2014 asumió la dirección creativa de Maison Margiela, un puesto que dejó en 2024 tras una década marcada por colecciones que muchos consideraron un regreso a su mejor forma creativa.

¿Se puede separar la obra del autor?

Esta es, probablemente, la pregunta que más incomoda y, por eso mismo, la más necesaria. La moda lleva años debatiendo si es posible admirar el trabajo de alguien sin, de alguna manera, absolverlo.

No es un dilema exclusivo de Galliano. Basta pensar en cómo la industria sigue citando a diseñadores con historiales cuestionables, o en cómo el cine y la música enfrentan versiones similares de esta tensión. Lo distinto aquí es que una institución como el MET decidió no esquivarla, sino ponerla en el centro del guion curatorial.

Foto vía: Pinterest

Según reportes sobre la exhibición, el objetivo no es narrar una historia de desgracia y redención, sino invitar a la audiencia a pensar en cómo la memoria pública, los valores culturales y las instituciones deciden, con el tiempo, qué parte de una historia se recuerda y cuál se archiva.

Esa decisión curatorial importa más de lo que parece. Separar la obra del autor no debería significar borrar el contexto en el que esa obra fue creada, pero tampoco condenar a alguien a que un solo momento defina para siempre cuatro décadas de trabajo. El MET parece apostar por una tercera vía: mostrar ambas cosas a la vez, sin pedir perdón por ninguna.

De cena benéfica a altar de la moda: los orígenes del MET Gala

Para entender el peso simbólico de este anuncio hay que remontarse al origen del propio evento que lo acompaña. La Met Gala nació en 1948 como una cena de recaudación de fondos organizada por la publicista Eleanor Lambert para sostener al recién creado Costume Institute. En sus primeras décadas fue, sobre todo, un evento de la sociedad neoyorquina, lejos del espectáculo global en el que se convertiría después.

El cambio llegó en los años setenta, cuando Diana Vreeland tomó las riendas del Costume Institute y transformó la gala en una plataforma cultural donde la moda se exhibía con la misma seriedad que la pintura o la escultura en cualquier otra sala del museo. Desde entonces, cada edición se construye alrededor de una exposición temática y el vestuario de los invitados se convierte en una especie de conversación colectiva sobre ese tema.

Foto vía: Pinterest

Que la muestra de 2027 gire en torno a un diseñador cuya carrera combina genio creativo y una caída pública tan documentada convierte a la próxima gala en uno de los eventos más observados del calendario. Difícilmente los asistentes podrán vestirse pensando solo en la estética de Galliano sin que el peso de su historia esté, de alguna forma, presente en la sala.

Lo que esta exposición pone realmente sobre la mesa

Lo interesante de este anuncio no es solo el regreso simbólico de un nombre polémico a los reflectores. Es la manera en que obliga a la industria —y a quienes la consumimos— a sentarnos con una pregunta que rara vez respondemos con honestidad: ¿cuánto talento perdonamos y bajo qué condiciones?

El MET no está ofreciendo una respuesta fácil. Está montando una exhibición que reconoce el daño causado, documenta el trabajo de recuperación personal del diseñador y, al mismo tiempo, defiende que su aporte a la historia de la moda merece ser estudiado con seriedad. Son dos verdades que pueden convivir sin anularse.

Quizás la pregunta correcta no sea si Galliano merece la redención definitiva. Esa palabra, definitiva, probablemente no le corresponde a ningún capítulo de una carrera que sigue escribiéndose. Lo que el MET propone, en cambio, es algo más incómodo y más honesto: mirar de frente una obra brillante sin fingir que su historia no tiene manchas, y sin dejar que esas manchas borren cuatro décadas de una imaginación que cambió, para siempre, la forma en que entendemos un desfile.


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