JW Anderson presentó su colección Primavera/Verano 2027 no como un desfile en pasarela, sino como un lookbook fotografiado por Heikki Kaski, con dirección de arte de Hella Keck y estilismo de Benjamin Bruno.
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Una marea embravecida, espuma blanca estrellándose contra una superficie oscura, un cielo gris que envuelve cada silueta. Cada look aparece varado en esa misma orilla construida en estudio, como si el mar hubiera depositado un vestuario entero en la arena.
¿Qué es el lookbook JW Anderson SS27?
A diferencia de temporadas anteriores, JW Anderson suspendió sus desfiles de pasarela en 2026 para enfocar la marca hacia un formato editorial más íntimo. El resultado es esta serie de fotografías donde la curaduría -palabra que el propio comunicado de prensa de la marca describe como «la principal herramienta creativa de Jonathan Anderson»– se convierte en el eje conceptual de toda la temporada.
Esa idea de «objetos que la marea trae de vuelta» se refleja en piezas ya conocidas del universo JW Anderson: el pantalón fold-over y el twist jean que reaparecen renovados para esta temporada.
Un giro hacia lo estático
Como es habitual en el trabajo de Jonathan Anderson, la elección del elenco es parte de la curaduría de la colección. Entre los protagonistas del lookbook destacan la ceramista Akiko Hirai, la modelo y actriz Dree Hemingway, el historiador del arte Dr. James Fox, además del coleccionista Ivor Braka.
Frente a colecciones anteriores de JW Anderson, que apostaron por desfiles con gran carga performática y escenografías elaboradas en vivo, este giro hacia el lookbook fotográfico estático resulta notablemente más contenido, casi conservador en su ejecución. Hay una paradoja de fondo: la marca que construyó su identidad sobre el espectáculo y el humor visual ahora depende enteramente de la fotografía fija, un formato que nunca puede capturar del todo el timing, la coreografía o la energía colectiva de un desfile en vivo.
El arranque: movimiento y color de fantasía


Look 01 entra en plena acción: una modelo en pleno giro, chaqueta de cuero marrón sobre un vestido slip rosa pálido, con una cartera bicolor rosa y verde que parece flotar en el aire. Es una apertura casi cinematográfica, lejos de la pose estática habitual. Justo después, el 02 baja el ritmo con un top sin mangas de rombos en blanco y negro sobre denim claro parchado, rematado con calcetines de colores que asoman sobre zapatos planos: un gesto casual, casi doméstico.
Sastrería Costera


El 03 trae la primera gran silueta masculina: gabardina larga camel sobre camisa blanca y shorts marrones, con un bolso de mano oversized y botas con estampado; una imagen que mezcla el uniforme de oficina con algo más náutico. Retomando la idea de la chaqueta de cuero del 01 ahora en el 04, pero en un material diferente, ahora combinada con una falda gris de abertura lateral. La misma prenda reinterpretada, señal de que la colección piensa en variaciones más que en piezas aisladas o outfits cerrados.
El gesto teatral


El look 05 es, sin duda, uno de los más extraños y memorables: una figura mayor, torso desnudo bajo un blazer verde oscuro, pantalón blanco amplio, sosteniendo una pieza textil blanca perforada como si fuera un trofeo o un pañuelo gigante, en una imagen con carga casi teatral. Hay algo de humor y de dignidad rota al mismo tiempo. El look 09 retoma ese tono con un suéter texturizado en rojo oxidado, posando con un puño en alto, una pose casi de resistencia.
Denim y espíritu joven

Foto vía: Vogue
El 06 introduce una nota más joven y desenfadada: playera blanca con estampado de pato, shorts de mezclilla con cintura negra, botas y una patineta bajo el pie, un contrapunto perfecto a la solemnidad de otros looks. El 17, más adelante, retoma el denim en una chaqueta azul sobre shorts negros a cuadros, con una diminuta bolsa verde.
Punto y artesanía



Esta es la sección más ligada al oficio textil: falda plisada en capas (look 08), suéter argyle en rojo, negro, azul y beige (look 15) y camisa de franela a cuadros verde oliva (look 19). Son guiños al textil folclórico y a la manufactura rural, tratados sin caer en la nostalgia.
Cierre en capas y color



La colección cierra subiendo la temperatura cromática: abrigo oversized a cuadros rojo y negro (look 21), y suéteres a rayas multicolor en movimiento con bolsos verdes y sandalias amarillas (looks 22-23).
Un experimento que solo Anderson puede costear
Suspender los desfiles no es un gesto menor en un calendario donde la visibilidad en pasarela sigue siendo moneda de cambio para prensa, compradores y algoritmo. Jonathan Anderson (que dirige simultáneamente Dior, con el respaldo de LVMH) puede permitirse este experimento de un modo que una marca independiente más pequeña no podría. La narrativa de «volver a lo esencial» suena distinto cuando quien la enuncia tiene ese colchón económico detrás: puede leerse como convicción creativa genuina, o como un lujo reservado a quien no arriesga la supervivencia de la marca al tomarlo.
Al final, lo que queda del lookbook SS27 no es un desfile que aplaudir, sino una fotografía que sostener contra la luz para ver qué esconde. Anderson elige el mar como escenografía y no es casual; la marea trae de vuelta lo que ya conocíamos: el fold-over, el twist jean, el Donegal wool; vestido de novedad, como una ola que devuelve la misma arena una y otra vez, apenas reacomodada. Queda la pregunta de si esto es curaduría en su sentido más noble (cuidar, atender, dar forma con intención) o simplemente el arte de nombrar bonito lo que, en el fondo, ya conocíamos. Puede que ambas cosas sean ciertas al mismo tiempo. Eso, quizás, es lo más honesto que ha dicho JW Anderson en mucho tiempo.
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