De Jane Birkin a Bella Hadid: la «It Girl» antes y después del algoritmo
MODA

De Jane Birkin a Bella Hadid: la «It Girl» antes y después del algoritmo

POR Diana Gomez septiembre 9, 2026

Antes de Instagram, TikTok y los GRWM, ya existían mujeres capaces de convertir un outfit cualquiera en algo que todas queríamos copiar. Cambió la pantalla, pero nunca las ganas de decir: “quiero verme como ella”. A ese fenómeno le llamamos querer ser una «it girl«.

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Antes del algoritmo ya existía el «quiero ser ella»

Hubo un momento en donde no podías abrir Instagram y descubrir qué llevaba puesto tu influencer favorita esa mañana. No había links directos para comprar sus zapatos, o videos explicando su rutina de maquillaje, ni un photo dump cuidadosamente desordenado enseñándonos un pedacito de su vida. Y, aun así, ya existían las famosas «It Girls».

Un ejemplo muy claro es Jane Birkin caminando por París con una cesta que probablemente nunca imaginó que décadas después seguiría apareciendo en nuestros moodboards. O como Carolyn Bessette, que podía salir con jeans, una camisa blanca y unos lentes oscuros y convertir lo aparentemente básico en una referencia de estilo. Kate Moss hacía que una camiseta, unos jeans y el pelo ligeramente despeinado parecieran suficiente.

Aquí, a diferencia de hoy en día, no se necesitaba postear nada; el mundo veía a sus influencers favoritas en las revistas o en la tele. Ninguna necesitaba subir un fit check.

Entonces, ¿qué tenían ellas que seguimos intentando encontrar en cada nueva chica que aparece en nuestro feed?

Antes del botón de guardar estaba la revista

Las fotografías de celebrities, modelos y socialités funcionaban casi como nuestro Pinterest actual. Veíamos un look, lo recordábamos e intentábamos recrearlo con lo que teníamos en el clóset. Después llegaron los blogs, Tumblr y las carpetas llenas de fotografías descargadas de internet.

Foto vía: Pinterest

Las plataformas cambiaban, pero hacíamos prácticamente lo mismo: coleccionar pequeñas referencias de la persona que queríamos ser.

La diferencia era que aquellas mujeres no podían enseñarnos cada segundo de su vida. Gran parte de lo que conocíamos de su estilo venía de una fotografía tomada mientras caminaban por la calle, salían de un restaurante o llegaban a un aeropuerto.

Quizá ese poquito de distancia también formaba parte del encanto.

La It Girl nunca parecía estar intentando ser una It Girl

Hay algo extraño en los mejores iconos de estilo: muchas veces, sus looks más recordados son también los más sencillos.

Jane Birkin no necesitaba que su cesta combinara perfectamente con el resto del outfit. Carolyn Bessette-Kennedy repetía jeans, abrigos y zapatos. Kate Moss podía aparecer con una prenda que probablemente no habría llamado nuestra atención colgada en una tienda y hacer que inmediatamente quisiéramos encontrar una igual.

Foto vía: Pinterest

No parecía existir ninguna fórmula; tal vez ahí estaba precisamente el punto.

El estilo de una «It Girl» no se sentía como una colección de tendencias elegidas para funcionar juntas. Se sentía personal. Había prendas que repetían, combinaciones que se convertían en parte de su identidad y pequeños detalles que reconocíamos como suyos.

Porque una «It Girl» no siempre llevaba primero lo que estaba de moda.

A veces, lo llevaba ella y después se ponía de moda.

Después, Instagram nos dejó entrar a sus closets

Después llegó una pantalla mucho más pequeña y todo se volvió muchísimo más cercano.

Instagram eliminó parte de esa distancia. De pronto podíamos saber qué llevaba una celebrity, dónde estaba cenando, qué productos tenía en el baño y qué había comprado durante sus vacaciones.

Foto vía: Pinterest

La «It Girl» dejó de ser únicamente fotografiada y comenzó a construir su propia imagen.

Luego TikTok aceleró todavía más el proceso.

Ahora podemos ver un outfit, descubrir la marca, encontrar una alternativa más barata, comprarla y recibirla en casa antes de que termine la semana. Unos zapatos pueden aparecer en el video correcto el lunes y convertirse en “los zapatos del momento” para el viernes.

Nunca habíamos tenido tanto acceso a las personas cuyo estilo admiramos.

Pero tener acceso a todo también cambió algo: el misterio empezó a desaparecer. Desde Jane Birkin hasta Bella Hadid, seguimos haciendo lo mismo.

Pero… ¿el algoritmo puede fabricar una «It Girl»?

Hoy tenemos todas las herramientas necesarias para parecer una.

Un stylist puede construir un clóset increíble. Una buena estrategia de redes puede convertir una estética en una identidad perfectamente reconocible. Las marcas pueden colocar la bolsa correcta en las manos correctas y conseguir que millones de personas la vean esa misma tarde.

Foto vía: Pinterest

Pero tener el outfit perfecto, millones de seguidores y acceso a las mejores marcas todavía no garantiza algo mucho más difícil de conseguir: influencia cultural.

Porque quizá una verdadera «It Girl» no es simplemente la persona que lleva todas las tendencias. Es la persona que hace que queramos llevarlas.

Y esa podría ser la razón por la que, décadas después, seguimos guardando fotografías de Jane Birkin, Carolyn Bessette-Kennedy o Kate Moss junto a imágenes de Bella Hadid que fueron tomadas la semana pasada.

Instagram no inventó a la «It Girl«.


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